15 jun 2010


La cuarta jornada nos sirvió para desgranar las primeras impresiones sobre dos de las selecciones que siempre interesan por motivos opuestos, Italia juega mal y gana y Holanda lo hace bien y pierde. Pues nada de nada. Lo cierto es que La Squadra Azzurra jugó a lo de siempre y se topó con su propia imagen en el bizarro espejo paraguayo. El partido se le complicó al once de Lippi, cuando en un fallo de marcaje se tragó un gol de Alcaraz. Tocaba remontada una vez más y siguiendo su consabido guión, rebuscaron los latinos entre sus escombros sacando lo suficiente para el empate. Italia sigue ahí, no se nos olvida.
De sorprendente podría tacharse el pobre espectáculo ofrecido por Holanda. Los Oranje, que parecían sentirse como en casa, ganaron de rebote y sin gustarse, o más bien, fueron espectadores de lujo del hara-kiri danés. Mejoró al final la función cuando entraron los jóvenes Elia y Afellay, sangre nueva que, en general, está siendo lo más interesante del mundial. Suerte dispar por tanto y probablemente, también destinos diferentes.
En el otro partido del día, la ajustada maquinaria japonesa agotó al menos fiero león camerunés, Eto'o y compañía no supieron contrarestar los latigazos del buen jugador del CSKA de Moscú Keisuke Honda. Bajan por el momento las espectativas africanas y suben las orientales.
Vídeo de la FIFA

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