Acabó la primera ronda de partidos con el esperado estreno de la archifavorita España. Y sucedió lo que ocurre a veces en esto del fútbol, que lo razonable devino en sinsentido. Entretenidos en el límbo de ese fútbol preciosista que acostumbran a jugar, los españoles olvidaron que el escenario era el Mundial y que ahí hay que salir siempre a morder. Pusieron un cerco lejano a la inexpugnable muralla centroeuropea con vanos intentos de franqueo. Dominio estéril de la pelota hasta que un rechace convirtió en funesto castigo una calamitosa jugada, en la que sucedió de todo ante la pachorra del estafermo Webb. Los helvéticos marcaron su "chicharrito" y volvieron ráudos a encerrarse en el castillo hasta el pitido final. Injusta condena para España que sigue teniendo sus posibilidades intactas y esperemos, por el bien del fútbol, también la confianza. Tendrán que ponerse las pilas y jugar a ganar, aunque no lo hagan tan bonito.
El partido entre los anfitriones y Uruguay podría resumirse con una nueva exhibición de clase y contundencia de ese príncipe charrúa llamado Diego Forlán. Los "Bafana bafana" no tendrán que hacer un gran viaje para volver a sus casas ¿se irán con ellos las vuvuzelas?
En el otro partido del grupo H Honduras cayó derrotada por un superior Chile y será el próximo rival de una España airada.
Video de la FIFA
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